Con nuestras actividades y reflexiones pretendemos que nuestro alumnado vaya incorporando en sus vidas las herramientas suficientes con las que poder triunfar en su etapa formativa y profesional.
1. Deseo de aprender: Es necesario despertar en el alumnado desde bien pequeño su entusiasmo por adquirir conocimientos. No se trata de conformarnos con que vayan bien en el colegio o en el instituto sino despertarle el deseo de descubrir cosas nuevas.
El deseo de aprender debe estar en la misma categoría para los niños y jóvenes que otras actividades productivas y entretenidas para ellos.
2. Hábito de lectura: Está desmostado que el hábito de lectura está relacionado con el éxito escolar. Este hábito de lectura se puede adquirir en cualquier momento; por ello, nunca es tarde. Si bien es cierto, en aquellas casas que se lee es mucho más fácil adquirirlo.
3. Dedicación y esfuerzo: No hay estudio sin esfuerzo. Esta idea tiene que estar clara desde bien temprano; si bien es verdad, hay que relacionar el concepto de esfuerzo con la satisfacción personal. No hay mayor satisfacción que la del trabajo bien hecho. El niño o joven que entra en esta dinámica de esfuerzo-satisfacción está preparado para desafiar cualquier reto.
4. Respeto hacia los compañeros y profesores: También queremos que nuestro alumnado tome conciencia de que el respeto a los compañeros y profesorado es fundamental para él y para el buen funcionamiento del instituto. El respeto y la disciplina son valores imprescindibles en todo ambiente escolar y profesional. El alumnado que así lo entiende crece a nivel personal.
5. Manejo oportuno de habilidades sociales y emocionales: Sin duda alguna, en el instituto el alumnado se beneficia de ser amable con los demás. El joven que sonríe frente a compañeros adolescentes que se "guardan" sus emociones para no ser juzgado, es considerado un valiente que no tiene necesidad de ponerse una máscara en sus relaciones interpersonales. A su vez, se convierte en ejemplo a seguir.
6. Automotivación: Debemos orientar a nuestro alumnado desde bien pequeño a tomar sus propias decisiones para poder abordar tareas desafiantes sin pedir demasiada ayuda.
Aquí hemos de subrayar que esta tarea no es sólo una cuestión que se dé en la escuela sino en casa, donde cada uno debe ir abordando quehaceres en función de su edad de modo que pueda volverse cada vez más independiente y encontrar la motivación para completarlas por cuenta propia.
7. Consistencia y constancia: La mayor parte del aprendizaje se da de manera constante y sostenida. El buen alumnado es el que incluye la disciplina en el proceso.
8. Responsabilidad: La conducta, la tarea y las posesiones del alumnado debe ser responsabilidad suya y de nadie más.
9. Relación positiva con los profesores: La relación positiva con el profesorado es un elemento crucial para el éxito en el instituto. Es necesario ver al profesorado como personas con el único objetivo de ayudar al alumnado en su crecimiento intelectual y personal. No están ahí para hacer la vida imposible a nadie.
10. Incorporación de rutinas a la vida diaria: La vida gira en torno a rutinas, por ello, todo lo relacionado con el instituto debe ser visto e integrado en la rutina diaria y no concebirlas como una carga o algo externo a nuestra persona. Sólo así interiorizaremos nuestro trabajo de forma natural.